50+1 poemas de amor

15,00 Iva incluido

Piedad Bonnett
Colección Lancelot
Nº 9 (2025)

NOVEDAD

50+1 poemas de amor (deseo, ausencia y olvido), de la gran poeta colombiana Piedad Bonnett, es una antología de poemas llenos de vida, es la poesía cargada de profundas emociones relacionadas con las mil caras del amor, que se ha organizado en tres grandes momentos en el devenir de los tiempos amorosos: deseo, ausencia y olvido.

ISBN: 9788412884487

Hay existencias

Descripción

No hay amor sin memoria. Y desde la memoria o a través de la imaginación, es como Piedad Bonnett convoca al amor en los poemas que integran “Deseo”, porque el yo poético se resiste a dejar de sentir la dicha de una emoción que no sólo le hace vibrar, sino que también es una de las raíces más fértiles de su poesía.

Esta resiliencia es una seña de identidad en la poesía de Bonnett que lucha por mantenerse a flote, incluso en los poemas de la segunda sección, “Ausencia”, en los que el desaliento hace su aparición ocupando parte del espacio de lo que fue presencia.

Por último, bajo el subtítulo “Olvido” encontramos poemas expuestos al bálsamo de la desmemoria bajo la sombra de la pena por lo que no pudo ser, son poemas inducidos al sueño de otra forma de vivir, nueva, libre de ataduras no deseadas…

O tal vez no, como declara el poema inédito con el que concluye, en el capítulo “+1”, esta antología temática. Un final abierto que, paradójicamente, cierra el círculo amoroso para hacer renacer desde las cenizas de la nostalgia lo que antes había sido fuego enajenado.

 

Otros textos sobre el libro

ALGO HERMOSO COMIENZA: LA POÉTICA DEL DESALIENTO DE PIEDAD BONNETT

 El poema “Algo hermoso termina” de Tretas del débil (2003) recrea unos versos del poeta checo Jaroslav Seifert: “Todos los días del mundo / algo hermoso termina”. Hace suya Piedad Bonnett la emoción desalentada que destila en ellos. Entre el punzante dolor y una alegría lacerante, la voz poética revela el abandono de la luz, la inhóspita entrada del invierno, la consciencia de la disolución, que rima con el silencio y con la nada, y entraña la rigurosa condición de lo perdido, aquello que persiste, como hueso roído por el ser, en la memoria. Cerca de Machado (“¿Y ha de morir contigo el mundo mago?”) y de Borges (“Ya no es mágico el mundo: te han dejado”), vibran en los versos de Piedad tan sólo esos restos desacralizados de la prosa del mundo: el círculo y la ceniza donde sobreviven los habitados.

Una incisiva poética del desaliento crea atmósferas desola­das en la poesía de Bonnett. El amor muestra la doblez de su entusiasmo, la familia acrisola su impotencia y carestía, el cuerpo evoca la herida en sus cicatrices, al dolor se le invoca para que persevere en su punzada y el nudo exis­tencial no puede escarmenarse sin que se exhiba su íntima “trabazón perversa”. Amor y desamor: tristezas, soledades, tretas del débil, súbitas epifanías que larvan túrbidas he­rencias. Todo en ella se expresa, se exprime, se escanea hasta su fondo, porque en él, en esa inmensa oquedad que la poesía ha iluminado amargamente, sí parece revelarse una verdad, por desgarradora que sea, donde encuentra al fin descanso la infatigable búsqueda del poema.

Poemas que no cejan hasta desenvolver las telas del ser, las entretelas del corazón, allí donde habita, reconciliada en su expresión veraz, la certeza. Una incesante dialéctica entre el tormento y la indiferencia mueven los hilos de la vida y, sobre todo, de esa restauración de la experiencia que la escritura enhebra en su costura lírica. Tal vez la pie­dra con que la autora quisiera maldecir a lo maldito no en­cuentra el blanco de su tiro y, ausente de rostro y de oído, permanezca al fin en su mano, con su “modo impenetrable de ser”, acariciando la piel con su frialdad.

Así, acariciando con la frialdad del mundo, de los hechos, de las pérdidas y sus punzantes rememoraciones, fun­da Piedad Bonnett una nueva realidad: su obra poética. Consciente del “ultraje de los años”, consigue consumar su milagro: el milagro del poema. Ya no será lo hermoso que termina, ya no se mostrará en él la estrangulada faz de la finitud, no respirará en su página el reconocido rostro de lo mortal, que experimentó la vida, que revivió en la cicatriz de lo terrible. No. La excelencia de su creación transmuta la finitud en la paz de la belleza, en su invulnerabilidad.

Heredera de los grandes y las enormes poetas de la Moder­nidad, desde Baudelaire hasta Alejandra Pizarnik, la voz de Piedad Bonnett rima con la de sus precursores, pero mo­dula hacia una nueva realidad que la singulariza como in­cuestionable en la poesía del siglo XXI, fundando de nuevo con su obra la gran poesía hispanoamericana. Habitante en su morada, a través de la experiencia extrema del dolor y la zozobra, arroja esos latidos sordos en sus poemas hasta apurar su entraña y descubrir en el cuerpo verbal que algo hermoso comienza.

Vicente Cervera Salinas[1]

[1] Catedrático de Literatura Hispanoamericana y poeta

 

NOTA DE LOS EDITORES

En noviembre de 2024, mientras iniciamos la impresión de este libro, la poesía de Piedad Bonnett se viste de largo para recibir en el Palacio Real la entrega del XXXIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Es la última, hasta ahora, de otras muchas distinciones, desde que publicara De círculo y ceniza (1989), con el que recibió la mención de honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz, a los que le siguieron otros tan destacados como el Premio Nacional de Poesía por El hilo de los días (1995), el Premio Casa de América de Poesía Americana por Explicaciones no pedidas (2011) y el Premio Internacional Poesía Generación del 27 por Los habitados (2017).

Para este libro de bolsillo, la poesía de Piedad Bonnett se deja la etiqueta palaciega y se viste de corto con el traje del amor.

A pesar de ser el amor romántico un lugar común de la escritora colombiana, así como un motivo poético fundamental para comprender la construcción emocional de su cosmovisión, no parece que sea una de las vertientes más divulgadas de su obra, eclipsada quizá por el rotundo impacto de la literatura del duelo con su célebre libro Los habitados.

Ella misma declara la importancia que el amor tiene en su obra poética: “Existe una relación entre la pulsión amorosa y la pulsión de la escritura. La poesía, ese género que se escribe en la frontera entre la lucidez de la racionalidad y la oscuridad del subconsciente, es el lenguaje que mejor expresa ese estado de enajenación”.

Del deseo de revitalizar uno de sus principales motores creativos y de la necesidad de celebrar la vida, nace esta antología, atravesada por la resiliencia con la que la escritora se enfrenta a los feroces avatares de la existencia.

Los poemas aparecen distribuidos en tres secciones o capítulos, siguiendo siempre un criterio cronológico tanto por la fecha de publicación como por el orden de los poemarios en los que fueron publicados inicialmente[1].

Establecer un determinado orden en las mil caras del amor con sus difusas interrelaciones, ha resultado ser una compleja tarea que hemos asumido desde la admiración profunda por la literatura de Piedad Bonnett, con sumo placer y decisión. Hemos seleccionado, de entre toda su obra publicada, 50 poemas de amor, e incluido un poema inédito (“Caminando por la banda de Moebius”), incorporado por deseo expreso de la autora, que le otorga con él un broche de oro a esta antología.

En la selección de los textos hemos trabajado con entera libertad, aunque contrastando el resultado permanentemente con la autora; por tanto, asumimos todos los errores y omisiones que podamos haber cometido. Hemos querido expresamente que se tratara de un libro de poesía al uso, sin las interrupciones de referencias académicas.

Los editores creemos que los poemas seleccionados son representativos de un amor que fue totalidad en el cuerpo y en la mente de los amantes, que fue gozoso y aún lo es en el recuerdo, a pesar de que a veces la posibilidad del olvido sea un sueño deseado, porque “son los amores inconclusos los que viven para siempre como un motivo poético. Esos resisten todos los vientos. Son como esos sabores que adoramos en la infancia y no volveremos a recuperar jamás”, afirma la escritora en su última obra publicada, La mujer incierta (2024).

No es por tanto nuestra intención explicar ni etiquetar la naturaleza de una emoción tan compleja y llena de matices, sino intentar trazar una curva emocional que sea utilizada como mapa de un territorio incierto; marcar unas mínimas fronteras donde los límites son propensos a confundirse en emociones polisémicas. Pero siempre está el amor como referencia. Para Bonnett lo trágico no es la ausencia del amado sino la ausencia del amor. Lo penoso es no amar y la poeta se aferra a este asidero que justifica, incluso, una existencia.

No hay amor sin memoria. Y desde la memoria o a través de la imaginación o de la ensoñación, es como Piedad Bonnett convoca al amor en los poemas que integran la sección más amplia de esta antología: “Deseo”, que bien podría llamarse plenitud, porque el yo poético se resiste a dejar de sentir la dicha de una emoción que no sólo le hace vibrar, sino que también es una de las raíces más fértiles de su vida y de su poesía. Por ello una especie de deseo nostálgico se impone sobre otras emociones amorosas.

Otra seña de identidad en la poesía de Bonnett es la capacidad de superación, la lucha por mantenerse a flote, incluso en los poemas de la segunda sección, “Ausencia”, en los que la melancolía hace su aparición ocupando parte del espacio de lo que fue presencia.

Por último, bajo el subtítulo “Olvido” encontramos poemas expuestos al bálsamo de la desmemoria bajo la sombra de la pena por lo que no pudo ser; son poemas inducidos al sueño de otra forma de vivir, nueva, libre de ataduras no deseadas…

O tal vez no, como declara el poema inédito con el que concluye, en el capítulo “+1”, esta antología temática. Un final abierto que, paradójicamente, cierra el círculo amoroso para renacer desde las cenizas de la nostalgia: “en mi eterna noche aún arde el fuego”.

Los editores[2]: Malola Romero Carbonell y Javier Marín Ceballos

 

[1] . Los poemas de las páginas 17, 19, 21, 22, 23, 24, 25, 47 y 48, proceden del libro De círculo y ceniza; el de la pág. 26, de Ese animal triste; los de las págs. 27, 28, 29, 30, 32, 33, 34, 35, 36, 38, 55, 57, 58, 60, 61, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 92, 93 y 95, de Todos los amantes son guerreros; los de las págs. 41 y 42, de Las herencias; los de las págs. 43, 98, 99, 100, 102, 103 y 104, de Explicaciones no pedidas; los de las págs. 53, 89 y 90, de Nadie en casa; el de la pág. 71, de Lección de anatomía; los de las págs. 96 y 97, de Tretas del débil y el de la pág. 107, es inédito.

[2] María Dolores Romero Carbonell, Doctora en Literatura Hispanoamericana. Premio Montserrat Ordóñez 2024 por su libro “La poesía de Piedad Bonnett. Dentro y fuera del laberinto” (Verbum, 2020) y autora de la selección y prólogo de la antología “Lo terrible es el borde” (Visor, 2021). Javier Marín Ceballos es editor y poeta.

Ficha técnica

Editores

Javier Marín Ceballos, Malola Romero Carbonell

Ilustracion Cubierta

Tomy Ceballos

Colección

Lancelot, Nº 9

Año de edición

2025

ISBN

9788412884487

Páginas

174

Formato

Bolsillo

Dimensiones

11,5 x 18 x 0,70 cm

Peso

129gr

Edición

Castellano

Subtitulo

(deseo, ausencia y olvido)

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